Muchacho…¡Cómo te has metido de un momento a otro entre mis ojos, embriagando los aromas y texturizando las sensaciones, mientras cautivas a mis oídos y a mi toda, no solo con ésa voz que se te suele escapar de momento en momento, sino con las crónicas que emigran de ti hacia unas simples hojas cuadriculadas!.
Es que siento que todo se ha dado de manera súbita ¿o será que en realidad no me había percatado del devenir de los sucesos hasta el día de hoy?.
La verdad es que la sorpresa me ha tomado por sorpresa y sí, la redundancia no solo figura en éstas cuantas líneas; sino que también me palpita en la cabeza cuando se trata de ti.
Y es que estoy tan enmarañada en ésas viejas manías, que me he conducido de una manera mucho más imprecisa de lo común, además del condenado doble vínculo que termina fastidiando a todos y a mí más que a nadie.
Ya sé que todo esto puede parecer discurso psicótico, si es que no se queda en una mera queja neurótica; pero al final, quiero que sepas que tan solo es la confesión de lo que he llegado a entender y a sentir.
06/10
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